Y con esa palabra se pueden recoger tantas cosas... Pero empezaré no nombrando cosas que forman parte de ese tiempo, sino lo que es para mi una gran definición de como lo aprovechamos.
En mis primeras clases de Economía de la Empresa, recién llegada a la universidad y con miles de pajaritos (no todos muertos aún) en la cabeza un profesor explicó un concepto meramente económico de modo que se podía extender al resto de nuestras vidas: Coste de Oportunidad. Es sencillo, lo que perdemos por hacer una cosa concreta es el coste de oportunidad, ya que siempre hay una variable absoluta que transcurre queramos o no, el tiempo. Coste de oportunidad es ahora mismo mis horas de dormir, con sus sueños o pesadillas, a cambio de estar escribiendo aquí.
Partiendo de esta simple y a la vez creo que muy importante definición, diré que me encanta perder el tiempo. Me encantan los ratos sin hacer nada de provecho pinchando de una canción en otra en youtube, mis ratitos mirando fotos de hace algunos años, leyendo viejas notitas que nos mandábamos en clase, o simplemente haciendo cuentos sin principios ni finales.
Me gusta ese tiempo que dedico a dilucidar cosas que en mi cabeza tiene mucho más sentido que luego cuando las cuento, y desde luego me encanta tener tiempo y perderlo, o aprovecharlo (dependiendo del día), en escuchar esas mismas dilucidaciones ajenas. Dejar que alguien hable sin interrumpirle, verle perderse en sus pensamientos mientras los va diciendo sin ser consciente de ellos, me gusta, y a veces hasta me aporta, me hace reflexionar.
Y llegado este punto es en el que vienen los grandes pensamientos de toda esa vorágine de cambios que estamos sufriendo, de como con el paso del tiempo vemos desde diferentes perspectivas, y como podemos comparar nuestros pensamientos con generaciones anteriores y posteriores.
Y aquí es donde enlazo con una frase que ayer leyendo apuntes una de mis amigas me dijo: 'el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.' Aristóteles.
¿Qué tiene que ver el tiempo con esta frase? Para mi mucho. La sociedad no va por un lado a parte del tiempo y por lo tanto el modo en que cambia debemos ser capaces de derribar y construir en nosotros, o simplemente modificarlo para que siga el ritmo marcado por el entorno. Lo que ya se ha vivido nos ha demostrado como no existen verdades absolutas, extrapolando esto,por ejemplo,a creencias de nuestros padres siempre nos decían lo de tú sácate una carrera que eso te asegura un buen trabajo, y el tiempo nos ha demostrado que no tiene porqué ser cierto. O el convencionalismos de novi@, coche, casa, boda e hijos, que con el tiempo ha demostrado que no tiene porque ser la panacea de la felicidad esa fórmula sino que cada cual tiene la suya propia.
Tiempo, un recurso muy limitado que muchas veces se nos olvida valorar y que queramos o no, ocurre.
En mis propósitos de año nuevo este año no he incluido ninguno de los que había puesto otros años, pues en su mayoría muchos ya los he conseguido, y he reducido de propósitos a un único propósito, tener más sexo. Creo que cumpliendo ese se facilitan el resto, haciendo que todo ese tiempo (o todo ese poco tiempo) del que disponemos se pueda llenar de cosas que yo llamo cosas guays.

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