Después de que la última vez fuera sólo un intento de salida nocturna, este viernes conseguí lo que quería: SALIR. La verdad es que fue una noche y mañana totalmente surrealista, divertida, en la que no dejé de sonreír y en la que me sentí muy cómoda. Bailar, cantar, dar la nota, planes repentinos, la suma de las partes da un resultado perfecto, tan perfecto como suelen ser los planes no planeados, o como dice el nombre de este blog desordenar las ideas ordenadas. Pocas veces salen las cosas tan bien como cuando son improvistas, cuando me dejo llevar con la única meta de pasármelo bien. Está claro que sin la compñía apropiada esto no es factible, gracias locuela por haber sido mi zape y haber disfrutado siendo yo tu zipi( hay que repetirlo).
Del sábado, poco que decir pero lo que he de decir es importante para mi. Recuperé una amistad que estaba en standby por malos entendidos, bueno tampoco creo que se perdiera, sino que de vez en cuando todos tenemos nuestros momentos sixteen y cuando convergen dos personas con este momento pues pasan cosas como esta, pero cuando se vuelve a la realidad de nuestra edad y en parte a la madurez que poco a poco vamos adquiriendo pocas cosas son causa de ruptura irreconciliable.
Conclusión: estoy agotada pero contenta, un buen fin de semana en el que te das cuenta que el pasado, el futuro y el presente se pueden mezclar y en el que nuevas y viejas amistades conviven.
La foto de hoy es mi ojo, cansado de no dormir lo necesario y de paso mi pircing que estos días de atrás estuvo malito y vuelve a lucir tan genial como siempre!

